Oaxaca es hoy el corazón insurrecto de México

Por: Ricardo Jara /ABP México


Transcurridos cuatro meses de resistencia, el movimiento del digno pueblo oaxaqueño, aglutinado en la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), avanza a paso de vencedores. El pasado 21 de septiembre partió de dicha entidad mexicana una marcha de aproximadamente 5 mil personas hacia la ciudad de México, donde se instalará un campamento frente a las instalaciones del Senado de la República para exigir la desaparición de todos los poderes en el estado, así como la destitución del sanguinario y saqueador gobernador Ulises Ruiz Ortiz.

Oaxaca es el quinto estado más grande de la República Mexicana. Rico en recursos naturales, tiene una posición geográfica estratégica para el desarrollo del Plan Puebla Colombia y para la construcción de un canal interoceánico alterno al de Panamá.
Oaxaca ocupa el primer lugar nacional en diversidad étnica y lingüística, factor de gran importancia que explica el papel protagónico de los pueblos indígenas en esta heroica jornada de lucha, que forma parte de la milenaria brega de los pueblos originarios, no sólo de México, sino de toda Nuestra América.
La lucha y las demandas de la APPO son plena e inocultablemente legítimas, a pesar de la propaganda negra del Estado y de la guerra sucia que se cierne sobre Oaxaca. La ingobernabilidad y desaparición de facto de los poderes oligárquicos en la entidad son más que evidentes: cientos de barricadas, cinco radiodifusoras y un canal de televisión tomados, decenas de negocios -propiedad del capital privado- clausurados, cierre de todas las oficinas gubernamentales, cientos de escuelas de educación básica paralizadas por el movimiento magisterial y nueve facultades de la Universidad Autónoma Benito Juárez tomadas por la sección estudiantil de la APPO. A esto hay que agregar más de una veintena de municipios donde el pueblo ha destituido a los corruptos y cipayos gobernantes, sustituyéndolos por autoridades democráticas y populares.

La oligarquía y la ultraderecha mexicana claman por una salida violenta y represiva del conflicto. Dirigentes de la APPO han denunciado una activa movilización del ejército en la zona, así como la entrada encubierta y clandestina de cientos de agentes de la Policía Federal Preventiva (PFP, policía militarizada) a las principales ciudades oaxaqueñas. La situación es clara: a la clase gobernante mexicana le urge acabar con este conflicto antes de que el espurio Felipe Calderón tome posesión de la presidencia de México el próximo primero de diciembre.
A pesar de lo anterior, el pueblo oaxaqueño no se amilana ni se raja. "Oaxaca no es Atenco", han dicho lideres de la APPO para anunciarle a los poderosos de este país que si deciden asaltar Oaxaca con el ejército, la policía y paramilitares, se encontraran con la resistencia de un pueblo bravo, organizado y valiente.
Sin duda alguna, la lección que está dejando Oaxaca es de enorme importancia; y no sólo para el resto de mexicanos, que también padecemos la expoliación e injusticias del capitalismo neoliberal, sino también para los demás pueblos de Nuestra América, que luchan incansablemente contra las oligarquías y el imperio para construir la paz y la justicia social.

Seguimos haciendo un bolivariano y urgente llamado a nuestros capítulos de la CCB, a las organizaciones e individuos de Nuestra América, para que se pronuncien y emprendan acciones en respaldo al pueblo oaxaqueño y la APPO.

¡Nuestra Patria es América y América es la esperanza del Universo!